Aún no cumple tres meses y este gabinete ya necesita remiendos urgentes. Para comenzar, después del destape de los servicios que prestaba a una empresa de espionaje ilegal, el ministro de Vivienda ya debería haber metido sus cosas en una cajita y dejado la oficina.
En lugar de irse o de que el Presidente lo haga renunciar, el Sr. Allison se hace la víctima, algunos de sus colegas ministros le piden explicaciones, el Premier pone paños fríos y el Presidente se corre de la prensa. Es que los periodistas le pueden preguntar sobre sus propias vinculaciones con los espías en la campaña electoral del 2006 y eso es más incómodo que el propio Allison,
El mutis del Presidente es elocuente. Hace obvio que el ministro en mención ya no tiene confianza ni aval político en el Ejecutivo.Tampoco lo tiene en el Congreso. Eso es suficiente para que renuncie o para que lo renuncien. Su cambio no requiere que se investigue si cometió alguna ilegalidad o no. Eso, eventualmente, lo deben hacer los fiscales. El Presidente y el Premier no acusan, solo deciden cambios o nombramientos por conveniencia política. Acaso esperan el mejor de los próximos días.
Otro que está demás en el cargo es el ministro de Defensa, Rafael Rey. No es muy ecuánime que se diga. Se estresa con demasiada facilidad y eso no es nada bueno para el sector. Lo altera demasiado su encono contra las ONG de DDHH, la CVR y el periodismo. Se va de boca revelando que no hay efectivos suficientes para las operativos en el VRAE. Encima hace declaraciones altisonantes sobre las fuerzas armadas chilenas. La mejor defensa es el ataque dicen los ajedrecistas. La óptima es una sin Rey.
Un tercer ministro que debe recibir las gracias (de nada) es el ministro del Interior. Ya parecía inapto incluso cuando era director general de la PNP. Como ministro, lo ha ratificado. Está mudo frente a la creciente gravedad de la inseguridad ciudadana. Habla mucho de participación vecinal pero dificulta la relación entre policías y serenazgos. Como premio, 20 alcaldes de Lima han pedido su renuncia.
Hay otros que se han despintado pero dejémoslo allí. Una pena, pero este gabinete se ha marchitado en tiempo récord. Un signo de los tiempos.
Fuente: El gabinete se ha marchitado | LaRepublica.pe