Para ser iguales en derechos y libres de toda opresión

24 - 11 - 09

Por Carlos Reyna

A diferencia de Florentino Ariza, leal toda la vida a su amada Fermina Daza, a su colombroño peruano, el suboficial Víctor Ariza, no le duró mucho el amor a su patria querida. La traicionó por unos dólares más, cuatro o cinco veces más de lo que esta patria le pagaba.

Florentino, para convencerse de su lealtad, decía que hay dos clases de amores, del alma de la cintura para arriba, y del cuerpo de la cintura para abajo. Ya que Fermina lo hizo esperar tanto, su lealtad fue total en el alma. ¿Qué le hizo la patria al suboficial para que éste sea desleal en cuerpo y alma? ¿O fueron los suegros, los jefes de la patria?

Acaso fue el trato en la escuela de suboficiales, o en los cuarteles. Para entrar y graduarte el precio no es en dólares, aunque a veces sí, pero pagas con tu dignidad, con tu honor. Soy perro, ladras desde el comienzo. El que se queja se jode. Allí comienzas a aprender que no vales nada.

O quizás fue la cultura de los tránsfugas, aún reinante en la patria. Difundida por los genios de la inteligencia peruana. Montesinos, Salazar Monroe, Fujimori. Todos tienen precio, congresistas, jefes partidarios. También los agentes de inteligencia enviados a fisgonear a los opositores o a matar heladeros con fusil y silenciador. A cambio, un ascenso, un destaque, una palmada.

De repente fue que en la patria querida una cosa son la Constitución, las leyes y los reglamentos, los códigos de ética, y otra es lo que hacen muchos jefes de la patria. De terno, de uniforme o de toga. De fajín, bastón o birrete. Juran lealtad sobre la Biblia,  luego le trampean a la patria y ni ésta ni las normas tampoco parecen valer nada.

Acaso puede haber sido que últimamente casi toda la patria se volvió mercancía barata. Los bosques, el agua, el territorio de los indígenas, los puertos, los trabajadores, el decreto legislativo, el voto del juez y del legislador. Perú paraíso de la inversión también en espías. 

O quizá fue que, por todo esto, entre no valer nada y descubrir que tenía un buen precio, él también le trampeó a la patria querida y dejó de ser el soldado desconocido para convertirse en el felón famoso. Y como entre espías ninguno es lo que parece, es posible que no sea nada de esto sino un simple traidor y punto.

Fuente: Patria querida y trampeada | LaRepublica.pe


Publicado por Desconocido @ 9:42  | Actualidad
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