Para ser iguales en derechos y libres de toda opresión

26 - 11 - 09

Por Alejandro KIRK

Lo más patético de todo este circo del superagente Ariza, es que puede ser cierto. Puede ser verdad que el suboficial Ariza tuviese acceso a las listas de compras de la Fuerza Aérea Peruana, que conociese los nombres de los agentes de inteligencia, que le hubieran dado la clave de los códigos de cifras militares y del Gobierno, y estuviera enterado de las estrategias geopolíticas de Alan García, sean de la envergadura que sean. 

Y también puede ser cierto que la inteligencia militar chilena le haya organizado una red operativa internacional en que él conocía los nombres de sus oficiales instructores, que mandara los informes secretos por correo electrónico, posiblemente camuflando hábilmente el tema mas o menos así:

“From: CóndorTo: CondoritoSubject: pájaros de hierro Please see doc attached.”

Puede ser cierto que los pagos se los mandaban de la cuenta de algún servicio de inteligencia a la cuenta de salario de Ariza en la FAP, bajo el rótulo "personal y confidencial".

Si Ariza tenía acceso a todos esos datos secretos, quiere decir que los sistemas peruanos de seguridad valen callampa, y debe haber como diez mil personas más que saben tanto o más que el superagente Ariza. Si, en cambio, no tenía acceso y los chilenos le creyeron y encima le pagaron 180 mil dólares, quiere decir que son los sistemas chilenos de inteligencia los que valen callampa.

Lo más probable es que sea verdad tanto lo uno como lo otro. Me imagino las carcajadas en las guaridas del Mossad en Tel Aviv o del G2 en La Habana, donde aparentemente conocen el rubro.

Otro que conocía era Graham Green. En "Nuestro hombre en La Habana" describe a un  burocrático agente británico destacado en Cuba que para justificar su salario mandaba a Londres unos planos secretos que resultaron ser de unas aspiradoras y hacía informes de sus conversas con policías de tránsito.

El drama de los agentes secretos es que tienen que justificar su existencia, algo que es muy difícil porque conseguir planos de bombas nuevas, o órdenes de bombardeos inminentes no es cosa cotidiana. Las compras de armamentos pasan por muchas manos, muchas comisiones, y en el ambiente de los mercantes de armas todo eso se sabe con todo detalle. Los únicos que no se enteran nunca son los que pagan: el famoso pueblo. Por suerte para los agentes, sus superiores también tienen que justificarlo, pues asi se justifican ellos mismos, y entonces la cadena entera infla y convierte en asuntos de extrema reserva militar informaciones que se pueden leer en el diario.

Y nuestro gremio, el periodístico, colabora, junto con parlamentarios, diplomáticos, ministros y funcionarios, que asumen gestos de extrema gravedad frente a las tonteras que estamos presenciando. El ministro Mariano Fernández dice con toda seriedad que Chile no espía a nadie.

¿No? ¿Y por qué no? ¿Se eliminó el servicio de inteligencia en las Fuerzas Armadas, o sigue pendiente sólo de los terroristas mapuche, los oficiales jubilados del FPMR y las películas de Elena Varela? Pero nadie le preguntó cómo es posible que a un país tan apertrechado no le importe un carajo lo que hacen sus enemigos estratégicos, que tampoco sabemos quiénes son, ni qué querrían buscar aquí.

Otra variante es que Fernández diga la verdad, que Chile no espía, porque hemos gastado montañas de plata en lo último de la moda en aviones, barcos, misiles y tanques que según la Presidenta "no tienen fines bélicos". Es como decir que compré un auto, pero "sin fines de transporte".

El Perú tiene toda la razón para estar preocupado con estas compras alucinantes. Y también Bolivia, donde están los manantiales de gas que saciarían la sed de las mineras y las empresas de energía. Y si están preocupados, algo deben estar haciendo.

Yo como modesto contribuyente, me siento aliviado de que Chile no pierda tiempo espiando, aunque la verdad no le creo a Fernández.  Porque si Chile no espía y los peruanos sí, entonces andamos mal. Pero si Chile espía de la forma que describió Alan García, entonces estamos peor aún.

Lo más probable, sin embargo, es que los de la inteligencia peruana sean iguales a los de su par criolla: que se dediquen más a espiar a sus propios ciudadanos que a los vecinos, con lo que quedaríamos empatados y haciendo lo que más nos gusta desde las guerras del siglo XIX: matonear, regalar plata y hacer el ridículo.

 

Fuente: La Izquierda


Tags: paiz, izquierda chilena, espías, alejandro kirk, circo, garcía, bachelet

Publicado por Desconocido @ 9:18  | Actualidad
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Publicado por Luis Puga
26 - 11 - 09 | 16:05
Qué bueno que las autoridades de su gobierno han bajado el tono pedante y orgulloso que tuvieron la comienzo. Saben perfectamente que esta bulla internacional que, precisamente, nosotros no hemos motivado, no les conviene de ninguna manera.La percepción y la imagen de su país está en juego;así que no actúen como si este problema no les afectara para nada. No lo minimicen. Que su orgullo no les impida ver lo que hay más allá de las informaciones que les brindan sus medios de comunicación.
Publicado por jeremias
26 - 11 - 09 | 19:14
así como sería absurdo que a usted o a mi nos echen la culpa de alguna taradez que haga alan garcía, así también es absurdo que le echemos la culpa al pueblo chileno o al chileno que escribe, de lo que haga o no haga su gobierno. habría que diferenciar eso un poco... o bastante, mejor.
el chileno que escribe tiene una posición muy crítica respecto a su gobierno. así como él, hay muchos chilenos y algunos de ellos están en un nuevo partido de corte anticapitalista que se llama PAIZ.
la única forma que haya una paz garantizada entre nuestros países, es que dejen de gobernar a través de los políticos, los intereses empresariales de los capitalistas ligados a las mineras y las empresas de energía (entre otras), que son los que no tendrían el menor escrúpulo en propiciar una guerra con tal de ganar más dinero.
y eso sólo es posible que lo garantice en chile, un partido anticapitalista. asímismo, en perú sólo lo garantizaría un partido anticapitalista, que espero sea Tierra y Libertad.