Susana Villarán, la candidata municipal de Fuerza Social, ha empezado a dejar de ser percibida solamente como la ganadora del premio ‘miss simpatía’ del torneo Lima 2010, para comenzar a ser vislumbrada por algunos como alguien que, eventualmente, podría ganar.
No es poca cosa dicho avance. Más que su intención de voto actual de 14%, lo relevante para Villarán es que el ciudadano empiece a pensar que, aunque baja, su posibilidad de ganar no sea cero, pues al elector no le gusta desperdiciar su voto en candidatos ‘buena gente’ pero sin ninguna opción.
Para pisar más fuerte en la carrera, Villarán requiere más opiniones como la de Pedro Salinas en su interesante columna de ayer –‘La candidata de la confianza’–, en la que explica por qué votaría por ella en lugar de hacerlo por Lourdes Flores.
Villarán pasó de un lado al otro en esta competencia, a solo seis semanas de su final, por la confluencia de varios hechos. El primero es que la candidatura de Alex Kouri se puso ‘en capilla’ pues, en cuestión de horas, el JNE podría pasarla ‘a mejor vida’. Esto marcó el final de la polarización de la campaña entre Flores y Kouri, con la creación de las condiciones para que los electores empiecen a mirar otras posibilidades.
Entre todas las candidaturas ‘pequeñas’, la de Villarán sería la principal beneficiada de lo que Kouri dejaría en la mesa, lo cual no deja de ser paradójico si se considera que ambos están en las antípodas políticas. El elector, sin embargo, no es tan sofisticado y podría estar evaluando que Villarán ha sido la candidata más crítica con Flores por su relación profesional con César Cataño y su contribución a la importación de autos usados.
Villarán también se ha beneficiado por la activación de la aplanadora mediática que se saca en cada elección para demoler a ciertos postulantes pero, con tal torpeza, que los acaban inflando. Lo hicieron en la elección 2006 cuando casi colocan a Ollanta Humala en Palacio, y ahora lo están haciendo con ella.
Estos ataques subalternos han motivado que se ponga la mira mediática al equipo técnico que acompaña a Villarán, y lo que se ha encontrado es un valioso grupo de profesionales jóvenes y con experiencia en la gestión pública, en el que está destacando la ya regidora Marisa Glave, alguien que seguramente dará que hablar bastante en el futuro en la política peruana.
¿Puede ganar Villarán? Bien difícil pero hoy, a diferencia de hace una quincena, ya no se puede decir que esto sea imposible. Y seis semanas en una elección peruana es un lapso en el que puede pasar cualquier cosa. Pero, al margen de si Villarán gana o no, lo que está ocurriendo puede significar un repunte político de la izquierda peruana distinta a la opción que hoy representa Ollanta Humala, algo que sí es novedoso.
















